La relación humano-animal en el pasado prehispánico entre las sociedades agropastoriles de la puna argentina
La puna argentina presenta un clima árido y frío, gran amplitud térmica y precipitaciones estivales. En ella se destacan las provincias fitogeográficas Puneña (ca. 3.200–4.400 m snm) y Altoandina (ca. 4.200–5.600 m snm). En la primera dominan las especies arbustivas y, considerando las precipitaciones anuales, se delimitaron dos sectores: la Puna Seca (100–400 mm anuales) y la Puna Salada (menos de 100 mm anuales). La menor humedad relativa de la Puna Salada se traduce en una menor densidad de vegetación. Sin embargo, ambos sectores presentan vegas con agua permanente. En la provincia Altoandina dominan los pastizales y las plantas en cojín. Ambas provincias presentan fauna similar, destacándose diversas especies de Rodentia y Carnivora y los dos camélidos silvestres: guanaco (Lama guanicoe) y vicuña (Vicugna vicugna) (Brown y Pacheco Reference Brown, Pacheco, Brown, Ortiz, Ascerbi and Corcuera2006; Cabrera Reference Cabrera1971; Cabrera y Willink Reference Cabrera and Willink1973; Carilla et al. Reference Carilla, Grau, Cuello, Grau, Babot, Izquierdo and Grau2018). La cordillera de San Buenaventura es el límite geológico meridional de la puna. No obstante, algunos espacios al sur de dicha formación presentan características ecológicas y geológicas que permiten trazar una continuidad con la Puna Salada, siendo un ejemplo el área relevante a este trabajo: la puna transicional de Chaschuil (Ratto Reference Ratto2003).
El ambiente puneño fue descrito como impredecible para los humanos dada la irregularidad del régimen de las lluvias estacionales, lo cual afecta la distribución y concentración de agua, vegetales y animales en el corto plazo (Yacobaccio Reference Yacobaccio1994; Yacobaccio et al. Reference Yacobaccio, Madero and Malmierca1998). Pese a estas características, la ocupación humana prehispánica presenta una gran profundidad temporal: desde el Holoceno temprano con los primeros cazadores-recolectores hasta la conquista incaica (Mengoni Goñalons y Yacobaccio Reference Mengoni Goñalons, Yacobaccio, Zeder, Bradley, Emshwiller and Smith2006; Olivera Reference Olivera1997).
Este trabajo aborda las estrategias vinculadas al aprovechamiento de animales durante dos ocupaciones del sitio San Francisco Inca (puna transicional de Chaschuil, Catamarca). La primera corresponde al uso temporal por grupos agropastoriles (ca. siglos diez a trece dC); la segunda se vincula con actividades festivas promovidas por el Estado Inca (ca. siglos catorce y quince dC). Se analizan los conjuntos arqueofaunísticos de ambas ocupaciones y se discuten los resultados, considerando los contextos arqueológicos del sitio, la dinámica de ocupación de la región de estudio y las investigaciones que abordaron la relación humano-animal entre las sociedades agropastoriles prehispánicas de la puna.
Las sociedades agropastoriles previas a los incas (ca. siglos cinco aC a quince dC)
Las sociedades agropastoriles preincaicas ocuparon distintos sectores de la puna, siendo el pastoreo de llamas (Lama glama) “el eje logístico alrededor del cual se organizaba el sistema de asentamiento-subsistencia” (Olivera Reference Olivera, Grau, Babot, Izquierdo and Grau2018:306). Los sistemas de asentamientos incluyeron sitios de ocupación permanente y estacional, y su organización espacial se encontró sujeta a las estrategias de subsistencia desarrolladas (combinación del pastoreo con agricultura y/o caza).
Las ocupaciones de la puna catamarqueña (Antofagasta de la Sierra) pueden comprenderse mediante el modelo de asentamiento y movilidad denominado “sedentarismo dinámico” (Olivera Reference Olivera1997), el cual supone: (a) habitación permanente en cotas altitudinales bajas (ca. 3.450 m snm) donde la agricultura era posible; y (b) ocupación temporal en los sectores altos (ca. 3.900–4.100 m snm) donde se desarrollaron prácticas pastoriles y caza de vicuñas. La caza ocurrió simultáneamente a la estrategia trashumante y ocupó un rol complementario e importante en la subsistencia (Grant Reference Grant, Gutiérrez, Nigris, Fernández, Giardina, Gil, Izeta, Neme and Yacobaccio2010; Moreno y Revuelta Reference Moreno and Revuelta2010; Olivera Reference Olivera1997, Reference Olivera, Grau, Babot, Izquierdo and Grau2018; Olivera y Grant Reference Olivera and Grant2009; Urquiza y Aschero Reference Urquiza and Aschero2014; Urquiza et al. Reference Urquiza, Romano, Campeny, Izeta and Goñalons2013).
La puna salteña (Pastos Grandes) también presentó características ambientales que posibilitaron la agricultura en cotas altitudinales bajas (ca. 3.700 m snm). Se ha propuesto que los grupos agropastoriles preincaicos desarrollaron un sistema de subsistencia combinando horticultura, pastoreo y caza, como estrategia de diversificación de recursos orientada a minimizar los riesgos en un ambiente impredecible (López Reference López2003, Reference López2009).
En el sector occidental de la puna jujeña (Susques) la agricultura no habría sido importante, siendo central la estrategia pastoreo-caza y desarrollándose un patrón de asentamiento disperso para aprovechar pasturas a distintas altitudes a partir de la movilidad diaria/estacional de los rebaños. La caza no se concentró únicamente en camélidos: algunos sitios evidencian otras especies en proporciones considerables (e.g., Lagidium sp. en Cueva Chayal) (Erramouspe et al. Reference Erramouspe, Urquiza and Aschero2017; Yacobaccio et al. Reference Yacobaccio, Madero, Malmierca and Reigadas1997–1998, Reference Yacobaccio, Catá, Morales, Solá, Alonso, Rosenbusch, Vázquez, Samec, Oxman, Cáceres, López and Muscio2012). En el sector oriental de la puna jujeña (Sierra Aguilar) se identificaron ocupaciones estacionales vinculadas a actividades de pastoreo-caza, posiblemente relacionadas con asentamientos de la Quebrada de Humahuaca (Mercolli Reference Mercolli2016; Nielsen Reference Nielsen, Berberián and Nielsen2001; Olivera y Grant Reference Olivera and Grant2009).
En suma, estas sociedades agropastoriles desarrollaron una estrategia basada en la diversificación de recursos y la minimización de riesgos en un ambiente impredecible. La caza fue central y se desarrolló aun existiendo componentes productivos. Entre los animales capturados se destacaron las vicuñas, especie cuyo hábitat se restringe a ambientes puneños y es predecible, dada su característica fisiológica que la obliga a beber agua diariamente y, por ende, visitar áreas con dicho recurso (Franklin Reference Franklin, Eisenberg and Kleiman1983).
La ocupación incaica (ca. siglos catorce a dieciséis dC)
La expansión incaica hacia el sur de Cusco incorporó el noroeste argentino al Tawantinsuyu (ca. siglos catorce a dieciséis dC; Williams Reference Williams2000). La relación humano-animal fue estudiada principalmente mediante el abordaje de las arqueofaunas de sitios valliserranos (D'Altroy et al. Reference D'Altroy, Lorandi, Williams, Calderari, Hastorf, Demarrais and Hagstrum2000; Madero Reference Madero1993–1994; Mengoni Goñalons Reference Mengoni Goñalons, Williams and Cremonte2013; Rodríguez Loredo Reference Rodríguez Loredo1997–1998, entre otros). Pese a la existencia de sitios incaicos en la puna (Albeck et al. Reference Albeck, Basso, Zaburlín, Grau, Babot, Izquierdo and Grau2018), los estudios zooarqueológicos son escasos al compararlos con los de las sociedades agropastoriles previas. En Campo Cortaderas y Punta de la Peña 4 (puna de Catamarca) se identificaron llamas, vicuñas y aves con marcas de procesamiento, sugiriendo un aprovechamiento de diversos animales (Olivera et al. Reference Olivera, Vigliani, Elías, Grana and Tchilinguirian2003–2005; Urquiza y Aschero Reference Urquiza and Aschero2014). Para la puna transicional de Chaschuil se propuso la cacería colectiva de vicuñas (Ratto y Orgaz Reference Ratto and Orgaz2002–2004) y una matanza regulada, dirigida a individuos mayores a cuatro años (Miyano et al. Reference Miyano, Lantos, Ratto and Orgaz2017). En Cueva Inca Viejo (puna de Salta) se registró el consumo de llamas y vicuñas y la incorporación de sus huesos en ofrendas rituales junto a plumas y restos vegetales (López et al. Reference López, Coloca, Araya, Orsi and Seguí2015). Finalmente, un complejo ceremonial de altura emplazado en el cerro Chañi (puna de Jujuy) presenta sacrificios de llamas y humanos (Albeck et al. Reference Albeck, Basso, Zaburlín, Grau, Babot, Izquierdo and Grau2018).
Respecto a las llamas, se planteó que en el noroeste argentino los incas intensificaron la producción pastoril, controlando a los pastores y promoviendo la especialización de rebaños (D'Altroy et al. Reference D'Altroy, Lorandi, Williams, Calderari, Hastorf, Demarrais and Hagstrum2000; Mengoni Goñalons Reference Mengoni Goñalons, Williams and Cremonte2013). Sin embargo, los datos arqueológicos para dar cuenta de dicho control provienen de sitios valliserranos. Algunos emplazamientos muestran el sacrificio de animales adultos, sugiriendo su matanza una vez finalizado su rol como animal de carga o productor de fibra (Madero Reference Madero1993–1994; Rodríguez Loredo Reference Rodríguez Loredo1997–1998). En tanto, otros sitios exhiben un aprovechamiento de animales jóvenes, indicando la existencia de un excedente plausible de ser sacrificado a edades tempranas (D'Altroy et al. Reference D'Altroy, Lorandi, Williams, Calderari, Hastorf, Demarrais and Hagstrum2000; Mengoni Goñalons Reference Mengoni Goñalons, Williams and Cremonte2013).
Al ampliar la escala espacial e incorporar otros sitios incaicos de ambientes altiplánicos, se destacan Miño 2, Tambo Collahuasi (norte de Chile) y Tambo Cañapa (Lípez, Bolivia), los tres con predominio de restos de animales silvestres. En Tambo Cañapa esta predominancia fue explicada a partir de la caza para el aprovisionamiento de carne de quienes transitaban esos espacios, evitando el sacrificio de sus llamas (Nielsen et al. Reference Nielsen, Mercolli and Nasif2010). Miño 2 y Tambo Collahuasi exhiben similitudes respecto a sus arqueofaunas (vicuñas, guanacos y roedores) y registro cerámico (piezas para contener líquido y servir alimentos). Así, se propuso que en ambos sitios se realizaron festines para agasajar a los trabajadores que explotaban minas locales y para legitimar la presencia estatal (Berenguer et al. Reference Berenguer, Sanhueza, Cáceres, Núñez and Nielsen2011; Labarca y López Reference Labarca and López2010).
En suma, el control estatal se habría dado en la esfera simbólica (cacería colectiva de vicuñas regulada; promoción del consumo de animales silvestres en contextos festivos; Berenguer et al. Reference Berenguer, Sanhueza, Cáceres, Núñez and Nielsen2011; Labarca y López Reference Labarca and López2010; Ratto y Orgaz Reference Ratto and Orgaz2002–2004) y en la económica (rebaños especializados para carne, fibra y/o carga; D'Altroy et al. Reference D'Altroy, Lorandi, Williams, Calderari, Hastorf, Demarrais and Hagstrum2000; Madero Reference Madero1993–1994; Mengoni Goñalons Reference Mengoni Goñalons, Williams and Cremonte2013; Rodríguez Loredo Reference Rodríguez Loredo1997–1998). Respecto al último punto, Mengoni Goñalons (Reference Mengoni Goñalons, Williams and Cremonte2013) destaca que resta evaluar cuál fue la intensidad del control dado que pudo haber variado espacial y temporalmente.
La región de estudio
El oeste tinogasteño es una región de 13.000 km2 localizada en el sudoeste de Catamarca que presenta diversos espacios interrelacionados mediante conectores naturales. En las tierras bajas se emplaza el valle de Fiambalá (1.400–2.000 m snm); en las tierras altas se destacan el área precordillerana (sierras de Las Planchadas y de Narváez, cordillera de San Buenaventura; 2.200–3.500 m snm), la puna transicional de Chaschuil (3.500–4.500 m snm) y la cordillera de los Andes (más de 4.500 m snm; Figura 1).
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Figura 1. Ubicación de San Francisco Inca y otros sitios de interés. 1 = San Francisco Inca; 2 = Casa del Medio; 3 = Fiambalá 1; 4 = Volcán Incahuasi (santuario de altura); 5 = Mishma 7; 6 = Batungasta. (Color en la versión electrónica)
La ocupación del oeste tinogasteño
A partir de fechados radiométricos, información paleoambiental y estudios arqueológicos, Ratto (Reference Ratto2013) propuso un modelo de ocupación para esta región:
(a) Entre los siglos uno y diez dC, los grupos agropastoriles se asentaron en el valle de Fiambalá y ocuparon temporalmente las tierras altas.
(b) Entre los siglos diez y trece dC, el valle de Fiambalá no presentó condiciones adecuadas para su habitabilidad, lo que condujo a los grupos humanos a ocupar las tierras altas (el área precordillerana de manera permanente y la puna transicional de Chaschuil de modo estacional), donde reprodujeron las prácticas del primer milenio de la era.
(c) Luego del siglo trece dC, se recompusieron las condiciones ambientales del valle de Fiambalá, reanudándose los vínculos entre los ambientes; la región recibió la llegada de los incas, generándose entre los siglos catorce y dieciséis dC un entramado cultural complejo dada la interacción de prácticas estatales, locales y de los grupos movilizados por el imperio.
La ocupación de los distintos ambientes de esta región no fue continua entre los siglos uno y dieciséis dC, sino que estuvo marcada por eventos de despoblamiento y repoblamiento en los que intervinieron factores ambientales y políticos.
El sitio San Francisco Inca
San Francisco Inca (4.000 m snm) se emplaza en el norte de la puna transicional de Chaschuil (Figura 1), sobre la margen septentrional de la vega San Francisco. El sitio se compone de dos rectángulos perimetrales compuestos (sensu Madrazo y Ottonello Reference Madrazo and Ottonello1966). La Unidad A cubre 274 m2 y cuenta con 15 recintos y un patio; y la Unidad B presenta ocho recintos y abarca 81 m2 (Orgaz Reference Orgaz2002; Orgaz et al. Reference Orgaz, Feely, Ratto, Nielsen, Rivolta, Seldes, Mercolli and Vázquez2007; Figura 2).
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Figura 2. Estructuras del sitio San Francisco Inca (extraído y adaptado de Orgaz et al. Reference Orgaz, Feely, Ratto, Nielsen, Rivolta, Seldes, Mercolli and Vázquez2007). (Color en la versión electrónica)
El sitio presenta dos ocupaciones. La ocupación incaica se sostiene por: (a) dos fechados radiométricos, uno del nivel 2 del Recinto 12 (570 ± 50 años aP, LP-3169, apatita ósea) y otro del nivel 2 del patio (570 ± 60 años aP, LP-3173, apatita ósea) (Miyano et al. Reference Miyano, Lantos, Ratto and Orgaz2017:32); (b) fragmentos cerámicos de filiación incaica (aríbalos, aribaloides y platos pato) (Orgaz et al. Reference Orgaz, Feely, Ratto, Nielsen, Rivolta, Seldes, Mercolli and Vázquez2007); y (c) el mencionado patrón arquitectónico. El análisis del registro cerámico y faunístico permitió proponer que esta ocupación se vinculó con actividades ceremoniales patrocinadas por el Estado Inca y acotadas en el tiempo en las que se consumieron y compartieron bebidas (chicha y aloja) y alimentos (animales silvestres locales) (Lantos et al. Reference Lantos, Spangenberg, Giovannetti, Ratto and Maier2015; Miyano et al. Reference Miyano, Lantos, Ratto and Orgaz2017; Orgaz et al. Reference Orgaz, Feely, Ratto, Nielsen, Rivolta, Seldes, Mercolli and Vázquez2007). Estas actividades fueron enmarcadas dentro de la estrategia de apropiación de los espacios locales y legitimación de la presencia estatal y relacionadas con el ascenso a un santuario de altura (volcán Incahuasi, 6.632 m snm), donde el sitio Fiambalá 1 (5.000 m snm; Figura 1) habría sido clave en la logística (Orgaz y Ratto Reference Orgaz, Ratto and Ratto2013, Reference Orgaz and Ratto2015; Ratto y Orgaz Reference Ratto, Orgaz and Ratto2009).
La otra ocupación es previa y se sostiene a partir de dos fechados radiométricos provenientes de un fogón ubicado por debajo de la primera hilera de cimientos del Recinto 10 (1030 ± 60 años aP, LP-716, carbón; y 940 ± 80 años aP, LP-676, carbón; Ratto Reference Ratto1997, Apéndice II; Orgaz y Ratto Reference Orgaz, Ratto and Ratto2013), y otro del nivel 4 del Recinto 12 (800 ± 70 años aP, LP-3162, apatita ósea; Miyano et al. Reference Miyano, Lantos, Ratto and Orgaz2017:31). Dado que el asentamiento incaico ocurrió sobre un sitio de sociedades preexistentes, imponiendo una configuración propia, se desconoce la disposición arquitectónica original (Orgaz y Ratto Reference Orgaz, Ratto and Ratto2013). La presencia de grupos agropastoriles preincaicos en la zona se sostiene mediante los fragmentos cerámicos recuperados en superficie y sitios cercanos como El Zorro (ca. siglos cuatro a diez dC), asentamiento estacional de caza-pastoreo (Miyano Reference Miyano2019; Ratto et al. Reference Ratto, Carniglia and Coll2012, Reference Ratto, Kligmann, Russo and Ratto2013).
San Francisco Inca sufrió un proceso de reclamación: rocas de su estructura se utilizaron en el levantamiento de un corral a 35 m. El Corral fue construido en momentos de postconquista española (Ratto et al. Reference Ratto, Martín Orgaz, de la Fuente and Plá2002), aunque presenta una ocupación previa de baja intensidad (Kligmann Reference Kligmann2009), probablemente preincaica dado el hallazgo de fragmentos cerámicos Ciénaga (Ratto et al. Reference Ratto, Martín Orgaz, de la Fuente and Plá2002). Aunque no cuenta con fechados radiométricos, esta ocupación de El Corral se vincularía con la preincaica de San Francisco Inca dada su cercanía (Ratto Reference Ratto2013). Dado que todos los sitios por encima de los 4.000 m snm del oeste tinogasteño son de ocupación estacional/temporal (Ratto et al. Reference Ratto, Carniglia and Coll2012), se propone que la ocupación preincaica de San Francisco Inca también lo fue y, debido a la inhabitabilidad de las tierras bajas, se vinculó con asentamientos del área precordillerana.
En suma, San Francisco Inca posibilita la comparación de estrategias vinculadas al aprovechamiento de los animales en dos momentos de su ocupación. La ocupación preincaica se vincula con el período de inestabilidad ambiental y reducción de las tierras habitables del oeste tinogasteño (ca. siglos diez a trece dC); y la ocupación incaica se relaciona con la recomposición ambiental y la anexión de la región al Tawantinsuyu (ca. siglos catorce a dieciséis dC).
Materiales y métodos
La muestra estudiada proviene de las excavaciones de los recintos 10, 12, 20 y del patio (Unidad A), siendo las áreas intervenidas de 3,15, 4,05, 3,61 y 4,00 m2, respectivamente (Ratto Reference Ratto1997). Se recuperaron 5.447 restos óseos: (a) 1.397 corresponden a la ocupación preincaica (conjunto SF-IK-oPIK) y provienen de un estrato arenoso/arcilloso semicompacto de 15 cm de potencia de los tres recintos mencionados; (b) 4.050 corresponden a la ocupación incaica (conjunto SF-IK-oIK) y provienen de un estrato arenoso/gravoso suelto de 40 cm de potencia de los tres recintos y del patio. Un trabajo previo analizó las arqueofaunas de la ocupación incaica del recinto 12 y del patio (Miyano et al. Reference Miyano, Lantos, Ratto and Orgaz2017); aquí se suman las de los recintos 10 (N = 191) y 20 (N = 1.252). Los dos conjuntos arqueofaunísticos delimitados (SF-IK-oPIK y SF-IK-oPIK) se abordaron siguiendo los métodos detallados a continuación.
La diversidad y abundancia taxonómica se evaluó mediante el NISP (Lyman Reference Lyman1994). Asimismo, se realizaron estudios osteométricos sobre especímenes de Camelidae para identificar especies. Por un lado, se aplicó la técnica de diferencia de logaritmos (dl; Meadow Reference Meadow1987). Se consideró una dimensión por hueso y se compararon las medidas tomadas sobre especímenes arqueológicos con sus equivalentes provenientes del promedio de los valores de dos guanacos actuales (Mengoni Goñalons, comunicación personal 2016; Mondini y Muñoz Reference Mondini, Muñoz, Mondini, Muñoz and Fernández2017). Las dimensiones seleccionadas fueron las propuestas por Grant (Reference Grant, Gutiérrez, Nigris, Fernández, Giardina, Gil, Izeta, Neme and Yacobaccio2010) para este análisis: HUM148, RAUL141, FEM115, TIB102, MCARP77/MTAR38, FP1V2 y P2V7 (códigos de Kent Reference Kent1982). Los valores de dl resultantes indican la presencia de distintos camélidos: (a) dl < −0,02, camélido pequeño (vicuña); (b) dl > 0,02, camélido grande (llama); (c) dl entre −0,02 y 0,02, camélido intermedio (llama-guanaco) (López Reference López2003). Por otro lado, se realizó un análisis bivariado, representando ancho y espesor de la superficie articular proximal de la falange 1 (FP1V2, FP1V3; Kent Reference Kent1982) en un gráfico de dispersión. Finalmente, se llevaron a cabo análisis multivariados empleando cinco medidas de la falange 1 (FP1V1, FP1V2, FP1V3, FP1V4, FP1V5), distinguiendo traseras y delanteras (Kent Reference Kent1982). Concretamente, se realizaron análisis de Conglomerados (coeficiente de similitud Manhattan) y de Componentes Principales. Para los análisis bivariado y multivariado se incluyeron valores de especímenes actuales de llamas, guanacos y vicuñas del noroeste argentino (Belotti Reference Belotti2007; Izeta Reference Izeta2007; Mengoni Goñalons, comunicación personal 2016; Mondini y Muñoz Reference Mondini, Muñoz, Mondini, Muñoz and Fernández2017; Srur y Izeta Reference Srur and Izeta2008). Respecto a la eficacia de los análisis osteométricos, Grant (Reference Grant, Gutiérrez, Nigris, Fernández, Giardina, Gil, Izeta, Neme and Yacobaccio2010) sostiene que los univariados permiten maximizar la muestra arqueológica, teniendo resultados similares a los otorgados por los multivariados, fundamentalmente en la separación de vicuñas de llamas y guanacos.
En tanto, y considerando el NISP, se analizaron las modificaciones óseas mediante la identificación de: (a) marcas de origen antrópico (corte, machacado, raspado, percusión y lascados; De Nigris Reference De Nigris2004; Mengoni Goñalons Reference Mengoni Goñalons1999); (b) marcas de origen no antrópico (carnívoros, roedores, raíces, pisoteo; Mengoni Goñalons Reference Mengoni Goñalons1999); (c) estadios de meteorización (Behrensmeyer Reference Behrensmeyer1978); y (d) rasgos de termoalteración (Mengoni Goñalons Reference Mengoni Goñalons1999).
Respecto al subconjunto Camelidae, se evaluó la abundancia anatómica mediante el MNE (Binford Reference Binford1984) como unidad básica de cuantificación. Se calcularon las Partes Esqueletarias Básicas (PEB; Yacobaccio et al. Reference Yacobaccio, Madero, Malmierca and Reigadas1997–1998) sumando las frecuencias del MNE de distintos elementos óseos agrupados según las zonas principales del esqueleto (cabeza, columna, costillar, pelvis, escápula; pata y pies delanteros, pata y pies traseros, falanges). Asimismo, se calculó la relación MNE observado y MNE esperado (MNEo/MNEe) para siete regiones con diversos tipos y cantidad de recursos asociados: (a) columna, costillar y cinturas, sólo carne; (b) extremidades superiores, abundante carne y médula; (c) extremidades medias, poca carne y médula; (d) extremidades inferiores, sólo médula en proporciones moderadas-bajas; y (e) cabeza, órganos ricos en grasa. La relación MNEo/MNEe se estandarizó en una escala de 0 a 100 (De Nigris Reference De Nigris2004). Finalmente, se correlacionaron (rho de Spearman) los valores de %MAU de correspondientes de Camelidae con cuatroíndices: carne (IC; Borrero Reference Borrero, Davis and Reeves1990), médula ósea (IM; Mengoni Goñalons y De Nigris Reference Mengoni Goñalons and Nigris1999), secado (IS; De Nigris y Mengoni Goñalons Reference De Nigris, Goñalons, Mulville and Outram2005) y densidad mineral ósea (DMO; Elkin Reference Elkin1995; Stahl Reference Stahl1999).
Por último, se evaluó la intensidad de la fragmentación de Camelidae mediante la relación NISP:MNE (esqueleto completo, esqueleto axial y apendicular por separado y metapodios; Lyman Reference Lyman1994). Además, se abordó la extensión de la fragmentación mediante la %completitud (Wolverton Reference Wolverton2002) de los extremos distales y proximales de los huesos largos (húmero, radioulna, fémur y tibia) y de las falanges 1 y 2.
Resultados
Diversidad y abundancia taxonómica
La identificación taxonómica fue relativamente alta: 54,5% en SF-IK-oPIK y 45,6% en SF-IK-oIK. Camelidae fue el taxón más frecuente y la única familia registrada del orden Artiodactyla por lo que los especímenes asignados como artiodáctilos posiblemente sean camélidos. El resto de los taxa (Chinchillidae [Rodentia], Phoenicopteridae [Aves] y Puma concolor) se encuentran escasamente representados y no necesariamente en ambos conjuntos (Tabla 1). El estado fragmentario de los especímenes de Rodentia y Aves impidió la categorización más allá de clase y orden, respectivamente. Asimismo, no se han identificado otros restos de origen animal (pelos, cueros, plumas, etc.).
Tabla 1. Composición taxonómica de San Francisco Inca.
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Los resultados de la técnica de diferencia de logaritmos muestran una notable predominancia de especímenes asignables a vicuña en ambos conjuntos, estando los asignables a llama escasamente representados (Figura 3). El análisis bivariado exhibe la misma tendencia: 39 casos se agrupan con las vicuñas de referencia en tanto que cuatro (todos de SF-IK-oIK) presentan medidas similares a camélidos grandes (dos vinculados a llamas y otros dos a llama o a guanaco; Figura 4). El análisis de Conglomerados separa dos grupos: uno compuesto por 25 casos arqueológicos y las vicuñas de referencia; y el otro por dos casos arqueológicos (ambos de SF-IK-oIK) y las llamas y guanacos de referencia (Figura 5). Estos dos casos arqueológicos parecerían vincularse más con llamas que con guanacos, lo cual se refuerza con el análisis de Componentes Principales (Figura 6). En este último análisis también se observa la vinculación de los restantes 25 casos arqueológicos con las vicuñas actuales. Así, todos los análisis osteométricos coinciden en mostrar una clara predominancia de especímenes de vicuñas en ambos conjuntos. Los camélidos grandes de SF-IK-oPIK (posiblemente llamas) pudieron ser identificados sólo a partir del análisis univariado debido a la consideración de una muestra mayor si se la compara con la de los análisis multivariados.
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Figura 3. Diferencia de logaritmos entre especímenes de camélidos arqueológicos de SF-IK-oPIK (N = 25) y SF-IK-oIK (N = 77) y el promedio de dos guanacos de referencia. (Color en la versión electrónica)
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Figura 4. Análisis bivariado de dos medidas de la falange 1 proximal de casos arqueológicos (N = 43) y de referencia (N = 27). (Color en la versión electrónica)
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Figura 5. Análisis de Conglomerados considerando cinco medidas de la falange 1 de casos arqueológicos (N = 27) y de referencia (N = 27) (D: delantera; T: trasera). (Color en la versión electrónica)
![](https://static.cambridge.org/binary/version/id/urn:cambridge.org:id:binary:20210323060207062-0925:S1045663520000632:S1045663520000632_fig6.png?pub-status=live)
Figura 6. Análisis de Componentes Principales considerando cinco medidas de la falange 1 de casos arqueológicos (N = 27) y de referencia (N = 27). (Color en la versión electrónica)
Modificaciones óseas no antrópicas
La meteorización es baja. En SF-IK-oPIK, el 96,3% del NISP presenta estadios 0 y 1, distribuyéndose el resto entre los estadios 2 y 3 y de manera decreciente en cuanto a la frecuencia. SF-IK-oPIK exhibe el 91% del NISP con estadios 0 y 1. El resto de los especímenes se distribuyen entre los estadios 2, 3 y 4, también de manera decreciente. Si bien la presencia de especímenes en estadio 4 en SF-IK-oPIK marca la posibilidad de destrucción ósea, éstos representan solo el 0,16% (Tabla 2).
Tabla 2. Modificaciones óseas no antrópicas y termoalteración.
![](https://static.cambridge.org/binary/version/id/urn:cambridge.org:id:binary:20210323060207062-0925:S1045663520000632:S1045663520000632_tab2.png?pub-status=live)
a NISP de SF-IK-oPIK = 762; NISP de SF-IK-oIK = 1.848.
El principal agente modificador no antrópico de ambos conjuntos fueron las plantas, presentando mayor frecuencia en SF-IK-oIK. En SF-IK-oIK también se identificaron marcas de roedores y carnívoros, estas últimas en bajísimas frecuencias y vinculadas al mascado (posiblemente de un cánido). En SF-IK-oPIK las marcas de carnívoros no fueron registradas y las de roedores representan el 2,3% del NISP (Tabla 2). Finalmente, no se identificaron marcas de pisoteo.
Modificaciones óseas antrópicas y termoalteración
La frecuencia de marcas de origen antrópico (corte, percusión, machacado, raspado) sobre restos de Camelidae es mayor en SF-IK-oPIK (Tabla 3), tendencia que se mantiene discriminando los tipos de marcas. Los especímenes con lascado también se encuentran más representados en SF-IK-oPIK y, si bien no pueden vincularse directamente con actividades antrópicas (dado que para ello deben acompañarse de hoyos, estrías y/o negativos de impacto), la frecuencia importante de marcas de percusión en ambos conjuntos se constituye como un indicio sugestivo.
Tabla 3. Análisis de marcas de origen antrópico, utilidad económica, densidad mineral ósea y fragmentación del subconjunto Camelidae.
![](https://static.cambridge.org/binary/version/id/urn:cambridge.org:id:binary:20210323060207062-0925:S1045663520000632:S1045663520000632_tab3.png?pub-status=live)
a NISP de SF-IK-oPIK = 563; NISP de SF-IK-oIK = 1.288.
Respecto a otros taxa con marcas de origen antrópico, SF-IK-oPIK presenta dos especímenes asignados a Aves con marcas de corte. SF-IK-oIK exhibe dos especímenes de Chinchillidae y dos de Aves con marcas de corte; y el espécimen de P. concolor y el de Phoenicopteridae con marcas de corte y machacado.
Finalmente, ambos conjuntos presentan especímenes termoalterados, siendo el estado quemado el más representado en SF-IK-oPIK y el carbonizado en SF-IK-oIK. Sin embargo, los especímenes sin termoalteración dominan los dos conjuntos (Tabla 2).
Representación de partes esqueletarias de Camelidae
La mayoría de los elementos óseos fueron registrados. Mientras que en SF-IK-oIK se encuentran todos presentes, en SF-IK-oPIK sólo se ausentan especímenes de sacro, rótula y vértebras caudales (Tabla Suplementaria 1). Al considerar las PEB, se observa una curva similar en ambos conjuntos: predominancia de las partes del esqueleto apendicular con una máxima abundancia relativa de las falanges (Figura 7).
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Figura 7. Representación de las Partes Esqueletarias Básicas de Camelidae de SF-IK-oPIK y SF-IK-oIK. (Color en la versión electrónica)
La relación MNEo/MNEe es relativamente similar en seis de las siete regiones anatómicas de ambos conjuntos (Figura 8). En SF-IK-oIK se observa que las extremidades superiores, medias e inferiores exhiben frecuencias entre 67% y 100%, destacándose así las unidades que ofrecen carne y médula en cantidad variables. La cabeza presenta una frecuencia de 54% en tanto que columna, costillar y cinturas se encuentran escasamente representadas. En SF-IK-oPIK se observa la misma tendencia, aunque las extremidades inferiores exhiben una menor representación.
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Figura 8. Relación MNEo/MNEe de siete regiones anatómicas de Camelidae de SF-IK-oPIK y SF-IK-oIK. (Color en la versión electrónica)
Las correlaciones entre el %MAU de distintas partes esqueletarias de Camelidae y los valores de DMO son bajas-moderadas y no significativas en ambos conjuntos y considerando los dos índices (Tabla 3). Así, no habría una preservación diferencial de los huesos en función de su densidad ósea por lo que la representación anatómica debe explicarse por conductas humanas. Las correlaciones con el IS fueron significativas, moderadas-altas y negativas en ambos conjuntos, indicando que aquellas partes cuyas características intrínsecas las hacen más aptas para el secado (hueso con escasa médula ósea) se encuentran pobremente representadas. La correlación con el IC es significativa, moderada y negativa sólo para SF-IK-oIK, sugiriendo la representación de partes de menor rendimiento cárnico en dicho conjunto. Finalmente, las correlaciones con el IM no resultaron significativas en ambos conjuntos: en SF-IK-oIK fue bastante negativa, lo cual se explicaría por la alta frecuencia de metapodios y falanges (Tabla 3).
Fragmentación de Camelidae
La relación NISP:MNE del esqueleto completo es más alta en SF-IK-oPIK que en SF-IK-oIK, tendencia que se mantiene al calcular esqueleto apendicular y axial independientemente. Si NISP:MNE se mide considerando los metapodios, la diferencia entre ambos conjuntos aumenta (Tabla 3). Así, hay una mayor intensidad de la fragmentación en SF-IK-oPIK, siendo particularmente marcada en metapodios.
Respecto a la %completitud, la proporción de extremos proximales y distales completos de huesos largos en ambos conjuntos es similar. Sin embargo, si se observa el caso de las falanges 1 y 2, hay una mayor proporción de estos elementos completos en SF-IK-oIK (Tabla 3). Así, la extensión de la fragmentación también es mayor en SF-IK-oPIK, fundamentalmente en falanges.
Discusión
Antes que nada, resulta necesario destacar la integridad (sensu Binford Reference Binford1981) de los conjuntos. Ambos presentan signos de ser resultado de actividad humana: evidencia de termoalteración y de marcas de procesamiento en distintos taxa. Si bien las plantas fueron el agente no antrópico que modificó con mayor intensidad a ambos conjuntos, la fragmentación ósea no debe atribuirse exclusivamente a su accionar dado que la actividad antrópica pudo ser importante en su formación, específicamente aquella vinculada al aprovechamiento de médula ósea. La llamativa escasez de elementos del esqueleto axial de Camelidae en ambos conjuntos no debe relacionarse directamente a factores no humanos dado que: (a) la meteorización es baja; (b) no habría una destrucción ósea diferencial considerando los valores de DMO; (c) la acción de carnívoros fue poco frecuente en SF-IK-oIK y no se registró en SF-IK-oPIK. Así, este perfil anatómico debe atribuirse a conductas humanas. Plantas, roedores y carnívoros participaron en la conformación de los conjuntos arqueofaunísticos, pero lo hicieron en un grado relativamente bajo. Así, la integridad de la muestra es relativamente alta, siendo principalmente consecuencia material de las estrategias discutidas a continuación.
Camelidae es el taxón más representado en ambas ocupaciones. La información osteométrica sugiere que la mayoría de ellos serían vicuñas (especie que habita en el ambiente en el cual se emplaza el sitio) y la minoría corresponderían a llamas y/o guanacos. La abundancia de restos de vicuñas indica que la caza fue una actividad importante durante las ocupaciones del sitio. Sin embargo, la amplia presencia de vicuñas y escasa de llamas y/o guanacos en ambas ocupaciones no debe ser interpretada del mismo modo dada la diferencia entre los contextos arqueológicos.
Aquí resulta conveniente retomar las interpretaciones realizadas sobre San Francisco Inca a través de otras líneas de investigación y resaltar que dicho sitio formó parte de un sistema de asentamientos a escala regional en los distintos momentos de su ocupación. Durante la ocupación incaica se desarrollaron prácticas festivas patrocinadas por el Estado en las que se consumieron alimentos y bebidas alcohólicas (Lantos et al. Reference Lantos, Spangenberg, Giovannetti, Ratto and Maier2015; Orgaz et al. Reference Orgaz, Feely, Ratto, Nielsen, Rivolta, Seldes, Mercolli and Vázquez2007; Orgaz y Ratto Reference Orgaz, Ratto and Ratto2013). Estas prácticas fueron acotadas en el tiempo dado que los incas ocuparon temporalmente las tierras altas de la región (e.g., San Francisco Inca, Fiambalá 1) y se establecieron de manera permanente en las tierras bajas (e.g., Mishma 7, Batungasta; Figura 1; Orgaz y Ratto Reference Orgaz, Ratto and Ratto2013, Reference Orgaz and Ratto2015; Ratto y Orgaz Reference Ratto, Orgaz and Ratto2009). La ocupación preincaica representa el uso estacional del ambiente puneño por parte de los pastores y sus rebaños. Esta ocupación se vincularía con asentamientos permanentes del área precordillerana (e.g., Casa del Medio; Figura 1), dada la inhabitabilidad de las tierras bajas para ese período (Ratto Reference Ratto2013; Ratto et al. Reference Ratto, Carniglia and Coll2012).
Retomando la evidencia arqueofaunística, la alta representación de vicuñas en la ocupación incaica de San Francisco Inca sugiere que fue el animal central consumido en los festines, sumándose otros taxa silvestres locales (roedores, aves y posiblemente guanacos) y llamas. Un estudio previo ha planteado la captura de vicuñas en las cercanías del sitio y de manera selectiva sobre individuos adultos (mayores a cuatro años; Miyano et al. Reference Miyano, Lantos, Ratto and Orgaz2017). Sitios como Miño 2 y Tambo Collahuasi (norte de Chile, ambiente altiplánico) presentan un registro arqueológico similar a la ocupación incaica de San Francisco Inca: presencia mayoritaria de animales silvestres y vasijas de servicio (platos) y contenedores de líquidos (aríbalos). Se ha propuesto que en ambos sitios se realizaron agasajos para retribuir a mineros locales, garantizar el funcionamiento de los enclaves extractivos y reafirmar el control estatal (Berenguer et al. Reference Berenguer, Sanhueza, Cáceres, Núñez and Nielsen2011; Labarca y López Reference Labarca and López2010). El uso de animales silvestres para la preparación de las comidas servidas en los festines realizados en sitios de altura parece haber sido una estrategia empleada por el Estado Inca en el sector sur del imperio. En San Francisco Inca no se trataría del agasajo a mineros, sino que, posiblemente, las prácticas festivas se vinculen con el ascenso al santuario de altura del volcán Incahuasi (Orgaz y Ratto Reference Orgaz, Ratto and Ratto2013, Reference Orgaz and Ratto2015). La presencia de llamas podría relacionarse a su sacrificio ritual dada la existencia de referencias arqueológicas e históricas de la realización de esas prácticas sobre camélidos en eventos extraordinarios o festines (Albeck et al. Reference Albeck, Basso, Zaburlín, Grau, Babot, Izquierdo and Grau2018; Dedenbach-Salazar Saenz Reference Dedenbach-Salazar Saenz1990; Murra Reference Murra1978; Valderrama y Giovannetti Reference Valderrama and Giovannetti2019). Sin embargo, esto se plantea a modo de hipótesis dado que los datos para sostenerla no son suficientes.
La presencia predominante de vicuñas en la ocupación preincaica debe explicarse a partir de otra causa dada la ausencia de evidencia de festines. Se propone que la caza fue realizada por los pastores que ocuparon temporalmente el sitio para que sus llamas aprovechen las pasturas circundantes. La estrategia de caza-pastoreo simultánea fue propuesta localmente para las sociedades del primer milenio de la era que ocuparon el sitio El Zorro en la puna transicional de Chaschuil (Miyano Reference Miyano2019; Ratto et al. Reference Ratto, Carniglia and Coll2012, Reference Ratto, Kligmann, Russo and Ratto2013) y, extrarregionalmente, para grupos agropastoriles prehispánicos de la puna meridional (Antofagasta de la Sierra; Olivera y Grant Reference Olivera and Grant2009; Urquiza y Aschero Reference Urquiza and Aschero2014) y de la Quebrada de Humahuaca y tierras puneñas aledañas (Mercolli Reference Mercolli2016). La caza supone una disminución en la necesidad de sacrificar llamas para el consumo de carne en los sitios de ocupación temporal (Olivera Reference Olivera1997; Olivera y Grant Reference Olivera and Grant2009), conserva el tamaño de los rebaños (Yacobaccio et al. Reference Yacobaccio, Madero, Malmierca and Reigadas1997–1998) y, así, se almacenan “proteínas vivas”. La presencia de escasos especímenes de llamas en la ocupación preincaica indica que la matanza de animales de los rebaños ocurrió, aunque posiblemente de manera excepcional. Así, los recursos nutricionales que brindan las vicuñas se constituyeron como la base alimentaria de origen animal de los pastores durante la ocupación temporal del sitio a los que se le sumaron aves, considerando las marcas de procesamiento.
Hemos destacado que los camélidos fueron los animales mayoritariamente aprovechados en ambas ocupaciones, por lo que resulta necesario discutir las modalidades de su consumo. Dado que la vicuña sería la especie más representada dentro de dicha familia, las interpretaciones derivadas del análisis de la representación de las partes esqueletarias corresponderían principalmente al aprovechamiento de dicho camélido silvestre. Todos los elementos del esqueleto se encuentran representados en ambos conjuntos, por lo que el ingreso de los animales al sitio fue completo en las dos ocupaciones. Así, la captura debe haberse desarrollado en las cercanías del asentamiento.
La mayor representación del esqueleto apendicular sugiere que las partes de las extremidades fueron procesadas, consumidas y descartadas in situ. La escasez de partes del esqueleto axial indica que pudieron haber sido transportadas. La correlación significativa del MAU% con el IS muestra que los huesos con menor representación en ambos conjuntos son aquellos que poseen características intrínsecas que los hacen más aptos para el secado (huesos con nulo contenido de médula ósea; De Nigris y Mengoni Goñalons Reference De Nigris, Goñalons, Mulville and Outram2005). Así, la baja frecuencia de vértebras, costillas y esternebras puede vincularse al proceso de secado en altura de la carne con hueso y posterior transporte para almacenamiento, consumo diferido y/o intercambio (Stahl Reference Stahl1999). La puna presenta una excelente condición ambiental para deshidratar tejidos y evitar su putrefacción: escasa humedad y gran amplitud térmica (Miller y Burger Reference Miller and Burger2000). Así, en ambas ocupaciones fueron consumidos de manera inmediata principalmente los elementos del esqueleto apendicular mientras que gran parte de los del axial pudieron haber sido secados para su consumo diferido. A modo de hipótesis, y considerando el contexto regional (Ratto Reference Ratto2013), se plantea que el almacenamiento y/o consumo diferido posiblemente fueron realizados en asentamientos de ocupación permanente de pisos altitudinales menores: Mishma 7 (1.757 m snm) y Batungasta (1.480 m snm) en momentos incaicos, y Casa del Medio (3.050 m snm) en momentos preincaicos (Figura 1). Respecto a los momentos incaicos, en Batungasta se registraron especímenes de vicuña (Miyano Reference Miyano2019). Además, la carne seca de camélidos ha sido documentada durante el Tawantinsuyu como provisión en las guerras, forma de tributo y/o producto de intercambio (Dedenbach-Salazar Saenz Reference Dedenbach-Salazar Saenz1990). Asimismo, las partes del esqueleto axial secadas (o incluso estas u otras partes sin dicho procesamiento) también pudieron haber sido llevadas por quienes se trasladaron al santuario de altura emplazado en la cima del volcán Incahuasi. El transporte de alimentos fue fundamental para transitar un ambiente inhóspito como el de la ruta de ascenso a dicho santuario (Ratto y De Nigris Reference Ratto and Nigris2012). Respecto a los momentos preincaicos, desafortunadamente el conjunto arqueofaunístico recuperado de Casa del Medio es pequeño y no fue posible la identificación de especies de camélidos. Así, el transporte de carne seca y partes esqueletarias de vicuñas a dicho sitio se sostiene también como una hipótesis.
La diferencia más evidente en la representación anatómica de Camelidae se observa en la relación MNEo/MNEe del autopodio: metapodios y falanges se encuentran menos representadas en la ocupación preincaica. Algunos de estos elementos posiblemente hayan sido transportados por los pastores para el consumo de la médula durante su retorno hacia los asentamientos de ocupación permanente o incluso en dichos sitios en momentos posteriores. Los metapodios poseen médula ósea insaturada, consumible sin necesidad de someter el hueso a una fuente de calor; y si los huesos no presentan grietas, la médula se conserva en buen estado durante más de un año (Miotti y Marchionni Reference Miotti and Marchionni2014; Morin Reference Morin2007). Respecto a esto, los pastores actuales almacenan metapodios sin procesar para su consumo diferido (Yacobaccio et al. Reference Yacobaccio, Madero and Malmierca1998). También resulta posible que la menor abundancia de autopodios se deba a que hayan quedado adheridos a los cueros (Yacobaccio et al. Reference Yacobaccio, Madero and Malmierca1998) que posteriormente fueran transportados. Una tercera alternativa explica la menor presencia de autopodios por una mayor fragmentación de metapodios y falanges en comparación con la ocupación incaica.
Aunque la composición anatómica de Camelidae de ambos conjuntos es relativamente similar, el procesamiento de las partes que se consumieron in situ fue diferente. En primer lugar, los especímenes de Camelidae con marcas antrópicas son más frecuentes en el conjunto correspondiente a la ocupación preincaica, entre los que nos interesa resaltar aquellos con marcas de percusión y lascados. En segundo lugar, la fragmentación ósea es mayor en la ocupación preincaica, siendo llamativa en metapodios y falanges. Así, el procesamiento fue relativamente más intensivo durante la ocupación preincaica dado que se habrían fracturado intencionalmente una mayor proporción de metapodios y falanges para acceder a la cavidad medular. Estos huesos fueron explotados pese a poseer escasa cantidad de recursos nutricionales asociados. Al principio de esta sección se destacó que la acción de raíces pudo incidir en la fragmentación ósea luego de su entierro. Sin embargo, las marcas de raíces son más frecuentes en SF-IK-oIK y, pese a ello, la fragmentación es mayor en el otro conjunto. Así, la fragmentación ósea estaría vinculada en mayor medida con la actividad humana señalada que con la acción postdepositacional de plantas.
Conclusiones
Los análisis de los conjuntos arqueofaunísticos de San Francisco Inca permitieron discutir las estrategias vinculadas a los animales desarrolladas durante sus dos ocupaciones. Dichas estrategias fueron propuestas considerando los contextos particulares del sitio y la escala regional (Ratto Reference Ratto2013) dado que ambas ocupaciones formaron parte de un sistema de asentamiento y uso del espacio que excedió a la puna transicional de Chaschuil.
La primera ocupación registrada del sitio se relaciona con el asentamiento temporal por pastores de la región quienes trasladaron sus rebaños de llamas para el aprovechamiento de las pasturas circundantes. Considerando el modelo de Ratto (Reference Ratto2013), la ocupación preincaica se desarrolló en aquellos momentos en que los grupos humanos del oeste tinogasteño se refugiaron en las tierras altas dada la inhabitabilidad de las bajas (ca. siglos diez a trece dC), estableciéndose permanentemente en el área precordillerana y usando de modo temporal/estacional la puna transicional de Chaschuil. En este marco, se propone que las decisiones humanas respecto al uso de los animales en San Francisco Inca se vinculan con el contexto regional de disminución de los espacios productivos-extractivos. El análisis arqueofaunístico permite proponer que la estrategia desarrollada durante este período supuso una maximización en el aprovechamiento de los animales mediante distintas prácticas: (a) la caza de fauna silvestre (fundamentalmente vicuñas, pero también aves); (b) la consecuente tendencia a evitar el sacrificio de animales domésticos y así conservar llamas a modo de almacenamiento de “proteínas vivas”; (c) el procesamiento relativamente intensivo de camélidos evidenciado en la extracción de recursos nutricionales de partes de bajo retorno económico (metapodios y falanges); y (d) la implementación de distintas formas de almacenamiento como el secado de carne y, posiblemente, el uso de metapodios sin procesar como contenedores transportables de médula ósea. La realización de estas prácticas combinadas de diversificación, intensificación y almacenamiento se constituyeron como una forma de enfrentar la impredecibilidad puneña y el contexto regional de restricción ambiental.
La segunda ocupación de San Francisco Inca corresponde a los festines patrocinados por el Estado Inca. Orgaz y Ratto (Reference Orgaz, Ratto and Ratto2013, Reference Orgaz and Ratto2015) plantearon que dichos eventos posiblemente hayan sido parte de la liturgia ritual vinculada con el ascenso al santuario de altura del volcán Incahuasi al mismo tiempo que funcionaron como eventos de legitimación de la presencia estatal. A partir de los resultados del presente trabajo se propone que las decisiones relacionadas al aprovechamiento de los animales en San Francisco Inca quedaron bajo el control estatal y se vinculan con los festines y los alimentos allí ofrecidos. El análisis arqueofaunístico permitió plantear el consumo casi exclusivo de animales silvestres (vicuñas, aves, roedores y posiblemente guanacos) en estos agasajos, práctica observada en otros sitios estatales de ambientes puneños del sur del imperio (Berenguer et al. Reference Berenguer, Sanhueza, Cáceres, Núñez and Nielsen2011; Labarca y López Reference Labarca and López2010). La presencia de restos de llamas sugiere que posiblemente hayan sido trasladadas hasta allí para realizar algún tipo de ritual que involucrara su sacrificio y, al mismo tiempo, aumentar la diversidad de comidas servidas. No obstante, la propuesta del sacrificio ritual y su incorporación en los festines funciona a modo de hipótesis, dado que los datos para sostenerla provienen de registros arqueológicos y documentales extrarregionales. A diferencia de la ocupación previa, el procesamiento de camélidos fue relativamente menos intensivo; aunque se observan dos semejanzas: (a) el consumo in situ de partes del esqueleto apendicular; y (b) el posible secado y transporte de partes esqueletarias del esqueleto axial. Los destinos de las partes del esqueleto axial pudieron haber sido tanto las tierras bajas para su consumo diferido, distribución o intercambio como las tierras altas a modo de reserva alimenticia de quienes emprendieron el camino hacia el santuario de altura. Así, durante la ocupación incaica, las prácticas vinculadas a los animales se orientaron no sólo a abastecer los festines de alimentos, sino también a producir recursos para ser consumidos de modo diferido en situaciones diversas.
En suma, los contextos arqueológicos a escala de sitio y la consideración de la dinámica ambiental y poblacional a escala regional resultaron fundamentales para comprender y explicar los conjuntos arqueofaunísticos de San Francisco Inca. Si bien dichos conjuntos presentan similitudes en cuanto a su composición, las diferencias registradas y el uso de la información contextual permitieron proponer decisiones y estrategias distintas entre una y otra ocupación. Así, la interpretación de los análisis zooarqueológicos fue posible gracias a la información generada desde otras líneas de investigación, no sólo para el sitio en cuestión sino para la región de estudio en general.
Agradecimientos
A Norma Ratto y Gustavo Neme, guías de la etapa final del doctorado del cual se desprende este trabajo. A Luis Coll (CPA-IDECU), por la confección de los mapas. Este trabajo fue financiado por la Universidad de Buenos Aires (20020170100351BA) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Proyecto PUE 2017 22920170100002 - IDECU).
Declaración de disponibilidad de datos
Los datos utilizados se encuentran disponibles en la presente publicación, así como también en trabajos ya publicados. Datos más detallados pueden ser solicitados al autor.
Materiales suplementarios
Para acceder a los materiales suplementarios que acompañan este artículo, visitarhttps://doi.org/10.1017/laq.2020.63.
Tabla suplementaria 1. NISP, MNE, MAU y MAU% de las principales partes esqueletarias de Camelidae de los conjuntos arqueofaunísticos de SF-IK-oPIK y SF-IK-oIK.